AutorRetrato
Entre todos las autorepresentaciones en los que se representa como un pintor, hemos distinguido dos tipos. En unas, Picasso se pinta solo o entre un grupo de personajes pero con atributos o detalles como la paleta o el caballete puestos de relieve para que lo identifiquemos como pintor. Entre los más interesantes destacamos El autorretrato delante del molino rojo en 1901. El autorretrato Yo Picasso en 1901 y El autorretrato con la paleta en 1906. No son los únicos en los que Picasso se pone en escena en tanto que pintor pero es muy interesante relacionarles porque son tres maneras opuestas de representarse y sin embargo la voluntad del pintor no es tan diferente en uno como otro. En los tres, Picasso crea una imagen del pintor voluntariamente provocadora y audaz. Este es el protagonista del cuadro. Ya comentamos El autorretrato ante el molino rojo subrayando a la vez la fuerte carga irónica con respecto a su imagen y a la figura del pintor.
En Yo Picasso y El autorretrato con la paleta el pintor no se retrata sólo para testimoniar sino también para elaborar cierta imagen del genio, con una mirada extrema. La puesta en escena de los atributos y específicamente de la paleta participa de la elaboración de dicha imagen. En todo caso, estos dos autorretratos son particularmente reveladores de las intenciones artísticas del pintor, por eso les estudiamos en paralelo.
Yo Picasso está realizado en París en 1901 en plena expansión fauvista. Revela, por la vivacidad de los colores, la postura y la mirada penetrante, las altas ambiciones del pintor recién llegado a París. Hablamos ya del contexto cuando, en la primera parte, estudiamos la figura del dandy.
Una de las originalidades del cuadro es la inscripción "Yo Picasso" que utilizó en obras anteriores por la que afirma explícitamente sus aspiraciones artísticas. Es como si este título que reduce la firma a un lema, bastara para que reconozcamos a Picasso. El pañuelo rojo contrasta con el blanco luminoso de la camisa, con el azul oscuro del fondo y con el pelo muy negro. Utiliza también unas manchas verdes y violentas, heredadas del fauvismo. El propio Picasso confiesa "No te puedes imaginar que escándalo ese verde." En todos casos, igual que en El autorretrato con la paleta, parece inmovilizado, para mejor inmortalizarse, en la postura y con sus pinceles. Palau i Fabre escribe a propósito de este cuadro, "Así es como se ve Picasso y así es como quiere ser visto". La mirada traduce también cierta ironía insolente con respecto a su arte y su capacidad para considerarse. La mirada de El autorretrato con la paleta, aunque tratada de una manera diferente, recuerda la intensidad de la de Yo Picasso. La cara del pintor es de influencia primitiva y arcaica.
En este autorretrato la petrificación y la frialdad han reemplazado el ardor de la mirada de Yo Picasso. Este cuadro recuerda un momento de gestación artística y personal. Estos ojos están preñados de un futuro alumbramiento, que será el cubismo". En el espacio pictórico, destaca el rostro como si fuera el icono de un santo. La entidad del sujeto es ahora totalmente autónoma y los elementos que la constituyen sugieren emociones puramente plásticas, aparte de las anécdotas - como el viaje a Gosol en 1906 y el encuentro con el primitivismo y la escultura ibérica en 1907 - que sirven de pretexto.
Con este autorretrato, diríamos que la noción y la representación de la pintura son más importantes que la representación del pintor. El encuentro con las artes primitivas influye en el tratamiento violento y en la expresividad salvaje de los rostros que recuerda El autorretrato precubista de 1907. En 1906, en El carnet catalán simplifica y esquematiza los cuerpos y las caras reduciéndoles a máscaras. En El autorretrato con la paleta se representa con los atributos, emblemas de la pintura. Encontramos varias veces la representación simbólica de los atributos. En unos bodegones de los años 1924 y 1925 les pone en escena como si fuéramos en una antecámara del estudio. Alude, así, de un modo indirecto al oficio del artista y lo consideramos como otra manera de ponerse en escena. No se trata de un simple autorretrato sino también de un ejercicio de autorepresentación en el que quiere afirmar su estatuto, ostentar su imagen. No debemos olvidar que Picasso ha fundado la imagen de El autorretrato con la paleta en L'autoportrait à la palette de Cézanne realizado en 1885-1887.

Meneame
del.icio.us

